Hubo un pasado lejano
que un edredón rojo era mi piel
debajo escondida había una luna
con cara de osito
ella salia por el balcón
y fabricaba mis sueños
tomaba mis pies y construia una escultura de humo
laceraba la carne y moría junto a mí
en el silencio
yacíamos
y nos cerrábamos los ojos
era posible cruzar el velo sin remar
cuantás veces erraste en la ciudad
y giraste mi constelación
todas las luces eran decapitadas
en el ovillo natal
si ya no pueblas el limbo
enciérrame en un deseo herido
que no refleje tu boca sobre la ola
sobre mí y mi crepúsculo
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