Mientras parpadea la sangre embotada
el lapicillo es minúsculo
la sangre brota
emana de los colmillos
escupidos vorazmente
se quiebra el carboncillo
sin incendiar los fuegos
descoloridos
este ardor jamás será tuyo
jamás una rosa será la rosa
que vimos los dos
en el cieno de nuestro adentro
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