Una cueva doble ingresa en mis tejidos
y me abre sus salidas
Sus impredecibles fantasmas suplen a otros
Yo me duermo en la ventana celeste
y me abrigo con los audífonos
Oigo a través,
punzante,
la isla húmeda
en el blanco agujero
Los alambres me esperan
en cubierta
tal vez pode para horadar más el nervio
Apaguen los ópalos
y tiren de la piel.
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