El futuro está hecho de pérdidas
de pérdidas
que una palabra remota
invoca en el alma
oyendo los ecos
de una libélula
que vuela muy alto
y fenece en el alba
y lo que el seso recuerda
no es más
que un pálido reflejo
que alguna vez fue fulgor
y ya no es más
que hierba azuzada por el viento
una tarde
una noche
una madrugada desierta
y que ya no acaba
jamás
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