Avanzamos por un cielo sin estrellas
como flechas lanzadas por novatos
las ínfulas gorgotean las cavidades
y me siento enfermo
arrastrados tibiamente
dos luceros restañan los números imaginarios
si pudieran alcanzar ese punto
del que ya no hay retorno posible
sus ojos llorosos avivarían el duelo
y se volcarían las delicias del jardín
no juegues con los dados, pequeña
solo veo un punto blanco
y nadie alrededor
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