Dentro de la ciudad dormida
otra ciudad se levanta desde un peldaño
los ijares negros trenzan el cuello
y una palabra lisiada se lanza desde el columpio
ayúdennos a encender la lluvia
de presencias tan casuales
como una bala desprendida en el agua
sitúame en artificios
que colmen la vocecita
atrapada entre redes y metales
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