domingo, 2 de agosto de 2009

Flama XXIII

Si una mirada no cautiva la bóveda celeste
quizá el dolor de su escalinata
oscurezca
la figura de los vencidos
En cúmulos de tierra
anidan los desorbitados ojos
sudando cataratas de colores tristes
un hombre le pregunta a otro
sobre los ruidos en la máquina
en la espalda lleva un fino puñal
los codos se hacen trizas
en cualquier cementerio
pálido y ferviente

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